El Final de un Principio es una propuesta artística que nace de una necesidad profundamente humana: la de perdonarse para poder avanzar. A través de un autorretrato en vivo, la obra reflexiona sobre cómo la culpa, la falta de reconocimiento personal y los patrones emocionales heredados influyen en nuestra forma de relacionarnos con nosotras mismas y en las decisiones que tomamos a lo largo de la vida.
Más que ofrecer respuestas, este proyecto busca abrir un espacio de reflexión íntima y compartida. El perdón, lejos de ser un signo de debilidad, se presenta aquí como un acto de valentía, de autenticidad y de transformación.
Porque aquí, perdonarse no es rendirse ni olvidar, sino un acto valiente de volver a una misma, de soltar lo que pesa y recuperar el propio valor.
Concepto
El proyecto combina performance, objetos simbólicos, elementos escenográficos y narración visual para construir una experiencia poética e introspectiva. Durante la intervención, me autorretrato en vivo frente a un espejo, acompañada de objetos personales que forman parte de mi historia y de las mujeres que han marcado mi vida.
Estos objetos funcionan como puentes entre pasado y presente, como elementos que evocan emociones, memorias y decisiones fundamentales. La acción performativa, silenciosa y ritual, se convierte en un acto de reconciliación con la propia vulnerabilidad.
Simbolismo
El simbolismo es clave en la obra. Cada elemento como el espejo, la banda, los objetos personales… tiene una carga narrativa concreta:
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El espejo es espacio de confrontación y de observación. Permite mirar(se) desde fuera, invitando al público a compartir ese acto de introspección.
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La banda con la inscripción » TE PERDONO « emula las de los certámenes de belleza, pero aquí resignifica el gesto: no premia estándares externos, sino la elección consciente de aceptarse y liberarse.
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La mochila con piedras simboliza el peso emocional que arrastramos por culpas o responsabilidades impuestas. Dejarla en el suelo es un gesto de alivio, de desprendimiento.
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El vestido de novia de mi madre, el ramo de flores secas de mi hermana, o la camisa de mi abuela actúan como testigos y portadores de historias, expectativas y resiliencias heredadas.
Cada gesto y cada objeto están al servicio de una narrativa emocional que invita a mirar hacia dentro.
Formato y presentación
La obra está concebida como una instalación performativa en vivo, adaptable a distintos espacios expositivos, centros culturales, galerías o festivales que busquen promover discursos en torno a la identidad, el género, la memoria familiar, la salud mental o los cuidados emocionales.
Puede desarrollarse como intervención única o como parte de una exposición más amplia, acompañada de los objetos simbólicos, registro audiovisual o material documental. La performance tiene una duración aproximada de 30 a 45 minutos, y puede incluir una charla o espacio de reflexión posterior con el público.
Objetivo
El Final de un Principio pretende abrir un diálogo honesto sobre el perdón propio como acto de resistencia, sobre cómo resignificar nuestra historia y decidir conscientemente qué queremos seguir cargando y qué no. En este autorretrato íntimo y colectivo, el arte se convierte en vehículo de sanación y autoconocimiento.